Cuando llegó a la presidencia de Costa Rica en 2014, el politólogo Luis Guillermo Solis emitió un decreto en el cual prohibía que, en cualquier oficina pública, colgaran el tradicional cuadro con su imagen o con la de su familia como ha sido tradicional no solo en ese país, sino en muchos. Y fue más allá; el mismo decreto prohibió que en las placas que se colocan cuando son inauguradas las obras públicas, apareciera su nombre. A decir de Solis, no era justo que las obras construidas con los impuestos de los contribuyentes, se le atribuyeran su autoría a una sola persona, como si dicha obra hubiese sido posible por el bolsillo de esta.

La decisión de Solis de no intentar ser el centro de la atención de los costarricenses, ni pretender que el mundo girara a su alrededor, pudo haberle pasado cuenta de cobro, pues pese a que inició su gobierno con un 66% de popularidad, la terminó con un 43%, no obstante, hoy es reconocido como uno de los mejores presidentes del país centro americano.

Sin embargo, sin duda, el polémico decreto del entonces presidente de Costa Rica, contrastaba en su momento con lo que ocurría con la presidenta de Argentina Cristina Fernández de Kirchners, quien no perdió ninguna oportunidad para bautizar cualquier obra suya con el nombre de su difundo esposo y también ex presidente, Néstor de Kirchners.

Contrasta también con lo que ocurre en Venezuela donde existen cartillas que pretenden magnificar la imagen del ex presidente Chàvez, cuya memoria venden a los niños estudiantes, como todo un prócer.

Pero cruzando el charco, está King Jong-un, quien domina los destinos de Corea del Norte desde 2012, y cuya esfinge se puede apreciar en cualquier calle de su país, haciendo alarde de su imagen.

En sur Amèrica tenemos a Evo Morales, quien hace unos años promocionó un libro ilustrado elaborado por una pedagoga de sus afectos, titulado “las aventuras de Evito”, y que muestra la infancia del señor Morales así como todas las dificultades que debió padecer en su infancia.

Sin lugar a dudas, la apuesta de Luis Guillermo Solis, es arriesgada, y de seguro, no bien vista por los mandatarios que han decidido que el culto a la personalidad es el camino para vender la imagen de su gobierno. Con dicho culto, comienzan desde las mismas campañas, cuando nada de lo que han hecho sus antecesores, les parece bien, y pretenden con sentido adanistas, refundar sus países, sus departamentos o sus municipios, diciendo que ahora si las cosas serán mejores.

Y en tiempo de campaña es hasta entendible que se tomen mil fotos diarias, y con la fiebre de las redes sociales, pretendan meterse hasta en la sopa de los ciudadanos, a quienes buscan seducir y convencer con el fin de obtener sus votos.

¿ Dónde està lo malo del culto a la personalidad?. Comencemos con decir que lamentablemente aunque a muchos que buscan dioses en el arte, en el deporte o en la política, los logra seducir y se convierten en parte del séquito ciego de seguidores, los resultados a largo plazo no son tan buenos para los políticos. A le gente le choca, le patea la saturación de mensajes que hagan alarde del mandatario de turno. Les asquea la vanidad de vanidades que brota de la sonrisa estúpida y fingida con la que pretenden decirnos que todo marcha bien, pese  que nuestras ciudades se hunden en los problemas de siempre.

Para quienes creemos en Dios, para quienes seguimos a Jesús como único ser digno de honra y de alabanza, es más asqueroso ese culto a la personalidad en la que algunos mandatarios colombianos han caído lamentablemente, pese a que en muchos casos, se auto proclaman cristianos y seguramente han sido formados por pastores que le dicen que la gloria a Dios no se da con la boca, sino con los actos.   La razón de ese asco, es que tenemos claro que solo hay un ser que merece la adoración, esa en la que los políticos a veces quieren que les brindemos aplaudiendo todo, hasta esos actos de corrupción en que sabemos bien, están incurriendo, pese a conocer que más que delito, son pecados.

Estamos en un año político, y sabemos que tendremos que elegir bien. Sé que no vamos a elegir a un dios, pero por favor, tampoco elijamos a alguien que pretenda serlo, y que se crea el sol alrededor del cual giran los planetas.

 

Por Limedes Molina Urrego

Director www.tuperfil.net

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