Una fatal decisión tomó un adulto mayor de 84 años de edad quien se encontraba solo en su cuarto cuando se quitó la vida.

Sus familiares lloran su partida y no saben las causas por el cual partió de este mundo sin dejar explicación alguna, el murió este lunes 10 de noviembre.

Exactamente su hija no sabe la hora en que su murió su padre, solo indica que escuchó un fuerte grito al momento en que se levantó de la cama, pues pensó que era tal vez un gato quien estaría  en el techo o quizás otro animal que estuviera perturbando su sueño. Pues no fue así, al abrir la puerta de la habitación de su padre lo encontró colgado, sin vida.

Cuenta esta mujer, quien no quiso revelar su identidad, que al ver la imagen de su progenitor no pudo contener las lágrimas y la desesperación gritando en varias ocasiones.

En ese preciso momento, sus demás allegados se acercaron al ver el estado en el que estaba José Manuel Corzo Mindiola, un hombre que desde muy temprano acostumbraba a salir a las calles con el fin de darles los buenos días a sus vecinos quienes se acercaron hasta la calle 8ª número 22 60 del sector ya mencionado y se llevaron la sorpresa de que este se había auto eliminado.

 Un dolor en su columna sentía Corzo Mindiola momentos antes de su muerte, al parecer, este no pudo levantarse de su cama. Seguramente allí postrado continuaba con la angustia, si, la misma que le produjo a su familia. De pronto el dolor que sentía en su cuerpo lo sintió en su corazón, puesto a qué pensaría que volvería  a caminar o tal vez la depresión no dejo que sus días se alargaran al lado de sus seres queridos.

¿Quién nos abrazara ahora por la mañana? ¿Quién será el primero en despertarse y decir buenos días? ¿Por qué se mató? Estas son unas de las tantas preguntas que hizo un hermano del occiso a otro pariente quienes se lamentaban por lo ocurrido.

A la espera que llegara el CTI de la Fiscalía para que el cuerpo del anciano fuera sacado del lugar se encontraba la multitud de la gente, amigos cercanos al occiso llegaban minuto a minuto, caminaban de un lado para el otro, hacían llamadas desde sus teléfonos móviles avisando a los demás lo que había pasado. La realidad fue que Jose Manuel Corzo Mindiola cegó su vida sin dejar una carta explicando el por qué lo hizo, dejando a su familia desconsolada y desamparada.

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