El verano sacude al departamento del Cesar, pero los municipios carboníferos sufren más su impacto, debido a que allí la deforestación y desertización ha sido implacable.

A raíz de esto, los mandatarios se han visto obligados a tomar medidas extremas con el fin de ahorrar la poca agua que aún queda en los ríos.

Un ejemplo es lo que ocurre en La Jagua de Ibirico, donde el mandatario municipal Didier Lobo, ordenó el cierre de 40 lavaderos de carros que desperdiciaban el agua. Solo operan alrededor de cuatro lavaderos que trabajan con agua subterránea.

“ Hemos tomado otras medidas importantes, como quitar las trincheras que permitían la captación del río Sororia par algunas zonas” dijo Lobo, al indicar que esto permite irse preparando para los meses de sequía de los que ha advertido el IDEAM.

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