Que detrás de la pandemia que estamos viviendo existe una gran conspiración, un negocio de los iluminatis, de Bill Gates, de los banqueros del mundo, que es una forma de resetearse el capitalismo, yo en lo particular no lo descarto. Es más, tienen mucha razón de ser este tipo de teorías en un mundo donde la maldad no parece tener límites. Pero de ahí a creer que porque puede haber un gran negocio entonces el virus es una gran farsa y por lo tanto no es peligroso, es totalmente descabellado.

Y son precisamente los mitos que se han creado alrededor de la pandemia el factor principal para hacer que la gente poco a poco baje la guardia y comience a dejar de cuidarse y de cuidar a los demás. Por tal razón, aunque suene fatalista, es mejor exagerar con las medidas de cuidado y auto cuidado, que pecar con la confianza exagerada que parece haberse apoderado de la gran masa que sin ningún temor salió a arriesgar su vida por un pinche televisor sin Iva o por un abrazo a ese papá del cual muchas veces ni se acuerdan todo el año.

La cifra de muertos, por muy baja que sea en comparación con otras causas de decesos en el mundo debería preocuparnos, escandalizarnos. Solo en Colombia hasta este martes habían muerto en el país 2.404 personas. Son 2.404 personas que de seguro el primero de enero a las 12:01 minutos de la madrugada, estaban deseandose un feliz año y nunca se imaginaron que en este 2020, el año de la visión perfecta, iban a sucumbir ante semejante demonio microscópico. ¿Y si en esa cifra estuviéramos nosotros o algún familiar nuestro? . De seguro seríamos más prudentes, nos cuidáramos más, cuidáramos mejor a los nuestros, porque la tragedia deja de parecer lejana hasta que le ponemos el rostro de alguien cercano.

Que nos odien por tomar distancia, por habernos convertido en asociales, por ser desconfiados de todos porque cualquiera podría ser portador del Covid-19. Pequemos por exagerados y no por confiados, porque entre la confianza y la indisciplina estamos perdiendo la guerra ante el Coronavirus.

Hoy el Covid-19 se llevó a alguien cercano, y nos ha dolido inmensamente. Nuestro abrazo solidario a los amigos que hoy se visten de luto.

Por Limedes Molina Urrego

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