La educación es la clave para tener sociedades más justas y democráticas. Hasta ahí, todo bien. Todo normal. Pero que la Educación en América latina haya sido considerada como la verdadera protagonista de los últimos acontecimientos políticos de la región en el año que culmina, por lo menos causa extrañeza.

Pero la alegría de los idealistas de la Educación les duró (nos duró) poco, pues los días 5 y 6 de Diciembre pasado, el Fondo Monetario Internacional (FMI), una especie de multinacional perversa cuya función única es convertir en miserables a los países pobres, encabezada por su Presidenta, Christine Legarde expuso algunas recomendaciones elaboradas por el organismo que ella preside, en el sentido de enfrentar los desafíos del futuro, colocando especial énfasis en la reactivación de las economías del continente. Para ésta funcionaria las reformas sociales aplicadas en el sur del continente cumplieron su ciclo y se encuentran agotadas y agonizantes. Hasta ahí, todo bien. Todo normal.

A continuación el FMI asegura que la única forma de reactivar las menguadas economías de América latina “dependerá exclusivamente de una progresiva y sistemática mejora de la Educación”. Una cosa es que la Educación aporte lo que le corresponde al desarrollo productivo de los pueblos, siempre ha sido así, y otra bien distinta, es que sobre ella recaiga la “exclusiva” y “absoluta” responsabilidad para que la economía de un continente sea vigorosa. Ni me parece, ni es así. Todo huele mal.

La señora Legarde y el FMI han tenido que ver, ellos sí, directa, exclusiva y absolutamente, con los mayores desastres económicos que ha vivido nuestro hemisferio en los últimos 50 años. Por tanto la indumentaria moral que pretenden detentar frente a nosotros les queda a mi juicio demasiado grande. Y, la cereza que coronó el postre, fue la abierta descalificación que hizo de los procesos de integración regional materializados por Mercosur, Unasur y el Alba. Estos organismos multilaterales suramericanos son las piezas fundamentales para el crecimiento, la democratización y la justicia en la región; y obviamente, una competencia real en los mercados para la voracidad de los usureros gringos.

Para el FMI la Chile de Piñera estaba haciendo la tarea. Y la simple alusión al modelo económico austral, se puede entender como una advertencia a la Presidenta Bachelet, que siempre ha demostrado su poca obediencia a las órdenes económicas de los norteamericanos. Faltó eso sí la palmadita en la espalda para Colombia, pues en nuestro país en los últimos 14 años la implementación de los lineamientos devastadores de los agiotistas gringos es una regla irrefutable.

En el foro promovido por el FMI en Chile quedaron rondando los mismos fantasmas ataviados de frases apocalípticas que América latina de tanto escucharlas en bocas de Presidentes y Ministros, comentarlas en la cotidianidad, observarlas en las columnas vertebrales de los programas de Gobierno, hemos terminado incorporándolas a nuestra canasta de problemáticas sin soluciones a la vista: la improductividad del sistema escolar, su pésima calidad, la mala formación docente y los bajísimos niveles de aprendizaje de los estudiantes no les hace gracia a los países ricos.

En lo que si no quedaron dudas es que para la banca multilateral la Educación debe reducirse imperiosamente a la capacitación laboral que permita una inserción más competitiva de los individuos en el mercado, contribuyendo de esa manera al dinamismo de la economía. ¿Cuánto ganarán esos emprendedores? Uno, dos, tres salarios mínimos legales ¿Cuánto succionaran los parásitos del FMI en materia económica y política? La respuesta es lapidaria: a más pobreza y desigualdad social en América latina, más dólares y poder político para los norteamericanos.

Para Pablo Gentili, Secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), y en eso estamos totalmente de acuerdo, la Educación en América latina “no puede limitarse a ser un mecanismo de transmisión de competencias y capacidades laborales, la acción del sistema escolar o universitario acaba así subordinado a las demandas económicas, a un mecanismo de valorización y dinamización de la fuerza del trabajo que debe adaptarse a las exigencias del mercado”. En ese orden de ideas más temprano que tarde serán los empresarios, aves rapaces del mercado económico, quienes determinarán qué y cómo deben aprender nuestros estudiantes en las instituciones educativas y en las universidades. Más desigualdad a la vista. Ahí sí, apague y vámonos.

Entonces, de nada ha servido, que en el continente se haya reducido la pobreza al 28 por ciento. Un avance significativo que las recomendaciones del FMI quieren in -visibilizar. A los neoliberales eso les da urticaria. Mientras la deuda con los norteamericanos se reduce ostensiblemente, la incidencia política de ellos en el hemisferio cada vez es menos notoria. La integración latinoamericana surte efectos pues nos podemos ver a los ojos todos y negociar bajo reglas propias en nuestro español aindiado. A la banca multilateral no les gusta que volemos por cuenta propia.

Desde luego que la educación latinoamericana puede aportarle al desarrollo de los pueblos, de hecho lo ha venido haciendo, sin necesidad de ser la esclava moderna de la insaciabilidad de los banqueros de Estados unidos. En tal sentido debe contribuir a afirmar y consolidar sociedades fundadas en los derechos humanos, ampliando el ejercicio de la ciudadanía y la participación democrática. Un espacio para producir sentidos, conocimientos, saberes y prácticas que nos ayuden a construir una región más justa, solidaria e igualitaria. Nadie duda que empresarios, sistema educativo y mercados puedan convivir: eso si, la regla ha de ser más humanidad y menos ganancias.

Y, obvio, no es cierto, lo que pregona el catecismo del FMI, jamás lo será: cuando la economía funciona bien, es mérito de la economía. Cuando funciona mal, la culpa es de la educación.

Osmen

Osmen Wiston Ospino Zárate
Pedagogo:Normal Marina Ariza Santiago
Licenciado en Administración Educativa: Universidad San Buenaventura
Especialista en Metodologías del Español y la literatura: Universidad de Pamplona
Especialista en Educación con enfasis en evaluación educativa:Universidad Santo Tomás.
Diplomado en Políticas educativas públicas: Universidad Pedagógica Nacional.

Diplomado en Investigación Socio-jurídica: Fundación Universitaria del Área Andina.

Diplomado en Docencia Universitaria: Convenio INFOTEP-Escuela de Minería de la Guajira – EMG.

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