La decisión de la CDIH de declarar al Estado colombiano como el responsable del exterminio de los miembros de la UP, es histórico. Un hecho histórico que nos muestra hasta donde llegó la intolerancia, hasta donde llegó la locura. Para quienes ya éramos consiente de lo que pasaba en ese entonces en el país, son imborrables las imágenes que vimos en sitios las puertas del hospital Rosario Pumarejo. En la entrada vieja, por donde se ingresaba para llevar los cuerpos a la morgue de entonces, pudimos ver como a cada rato, llegaban los cadáveres de personas asesinadas en medio de este exterminio. Así las cosas, que bueno que entre cielo y tierra nada quede oculto.

Ahora bien, lo que viene es un plazo de dos años que la CDIH, da al mismo Estado colombiano para que individualice, para que investigue y nos diga puntualmente quienes estuvieron detrás de este exterminio, lo que nos pone en un serio riesgo de una cacería de brujas, porque así somos en Colombia.

¿O también aquí aplicaría aquello de la paz total?. ¿O entrará la justicia transicional a actuar en este caso?.

 La tarea es grande, pero que se conozca la verdad siempre será una catarsis, que ojalá sirva para que ahora quienes fueron víctimas, ostentando hoy el poder, no se conviertan en victimarios.  

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