Los problemas de movilidad en Valledupar, lejos de ser solucionados, se agudizan cada día mucho más. La tranquilidad con la que solíamos circular tanto en vehículos como a píe se ha visto afectada por una serie de factores que impiden que el desarrollo urbano en nuestra ciudad sea el que alguna vez se visionó.

Por eso no podemos seguir callados ante tanto atraso y desacierto frente a un aspecto de la vida cotidiana, tan trascendental e importante para el crecimiento de cualquier ciudad. Por eso no puedo estar de acuerdo con cada desatino que han tenido las autoridades locales en las medidas que debe implementar para regular la movilidad y velar por una óptima prestación del servicio de transporte público. Pero tampoco puedo estar de acuerdo con las reacciones que tienen los ciudadanos con cada medida, transmitiendo siempre un mensaje de simpatía con la informalidad, la intransigencia y la ilegalidad.

Se han equivocado los Alcaldes de los últimos periodos como autoridad de tránsito municipal, primero al permitir por la vía de la omisión (unas veces es cobardía y otras conveniencias), que el uso del transporte público colectivo no funcione en Valledupar y que crezca, eso sí, el uso del inseguro e informal mototaxismo. Segundo, por la vía de la acción al imponer medidas que se tornan en ilegales al ser desproporcionadas desde el punto de vista de su razonabilidad y su necesidad.

Puedo entonces, referirme al último Decreto del Alcalde Municipal (396 de 2014), en el cual, según se entiende de su artículo 2°, se permite la circulación de motocicletas con acompañante siempre que su conductor sea el propietario de la misma y que dicho acompañante sea parte de su nuclea familiar. Esta medida es a todas luces ilegal, puesto que la probable efectividad de la misma no justifica en nada la restricción de las garantías y derechos individuales. Debe recordársele al señor Alcalde que el uso de medidas que sacrifiquen libertades y garantías individuales solo puede ocurrir cuando no existen otros medios, es decir, cuando se agote, una y otra vez y sin resultado alguno, otro tipo de medidas menos lesivas para el ciudadano, y no a la simple prohibición del uso de un medio de transporte en determinadas condiciones.

Es aquí donde me pregunto ¿Qué tanto se ha avanzado en la implementación del sistema estratégico de transporte en Valledupar?¿Qué tanta cobertura de rutas tiene hoy el transporte público colectivo? ¿Cuántas campañas se han emprendido para incentivar la cultura ciudadana en la movilidad? ¿Cuantas campañas se han iniciado para fomentar el uso de medios alternativos de transporte? ¿Cuál es la inversión en vías, incluidas las peatonales? ¿Cuánto se ha avanzado en una señalización inteligente del tránsito?

En estos aspectos es en los que debe enfocarse la Administración municipal. El problema desaparece cuando su causa desaparece. Es indiscutible que preferiremos siempre transportarnos en medidos que nos brinden seguridad y eficiencia. Si eso se logra la informalidad se diluye.

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Por: OMAR ALFREDO DITTA

Abogado

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