Matrimoniarse en estos tiempos es como ganarse el baloto, sobre esta unión marital pesan ya augurios de no prosperar más allá de los tiempos por los indicadores alarmantes que se abultan día a día, lo que indica que el vínculo “matrimonio” exige no involucrarse, sino comprometerse con causas comunes que doblegan los egos de cada uno y los sumerge en un asunto de almas que está más allá de lo concreto y razonable, es sencillamente un contrato que no ata, sino que libera al conectar dos fuerzas que no apuestan a anularse, sino a complementarse.

¿Es el matrimonio sinónimo de Alianza cuando de organizaciones políticas se trata?, ¿Pero qué tiene que ver el caldo con las tajadas? Aplica también aquí por el divorcio que existe en los partidos tradicionales quienes se enredaron en la premisa de servir o servirse, cabalgar sobre o deponer el ego como principio y fin de estar y permanecer en una organización política.

No es extraño ver migrar personajes que se especializan en saltar de un partido o movimiento a otro, toman como soporte para captar la atención el despotricar de aquellos de los que una vez se sirvieron y emprender con discursos “veinte julieros” causas taquilleras de momento para atrapar incautos que desesperanzados ven en el “prócer reencauchado” una esperanza en medio de la nada. Un día son conservadores, luego se convierten en liberales, otro día amanecen siendo de izquierda para luego terminar en la ultraderecha. Lo cierto aquí es que pretenden con sus prácticas mantener relaciones tipo “concubinato” para satisfacer más su ego personal que la causa común que debiera primar.

¿Es esa la razón de ser, estar y permanecer en una organización partidista? ¿Usarla a su juicio y parecer como trampolín electoral personal?

¿El milenario “esquema piramidal” de abozalar a la multitud para mantenerla en cautiverio mediante la devoción ciega al prócer, caudillo o cacique de turno tiene sus tiempos en conteo regresivo?, ¿está la sociedad despertando de ese letargo y sabe que las causas comunes no están supeditadas a los decibeles de voz del prócer de turno sino a organizaciones solidas que reflejen en su accionar la coherencia y congruencia con los postulados que los une, en este caso principios, valores y prioridades comunes?.

¿Está la sociedad cansada de seguir personas, que luego de ungirlas con “devoción prepago” terminan estrellados al ver que el asunto no se resuelve responsabilizando de los cambios a una persona y su círculo más cerrado?, ¿Estará comprendiendo que más de dos décadas de estancamiento en el desarrollo del territorio es a causa de sus propias elecciones? ¿Entonces merece el pueblo los dirigentes que elige porque ellos son el reflejo de su corta visión (¿Cómo voy yo ahí?) ¿Habrán aprendido que subir y bajar próceres con promesas de no repetir lo que hacía el anterior no es la cuestión?

¿A qué hay que apostarle ahora? ¿A los partidos tradicionales, a la recolección de firmas para subir al prócer de turno o apostarles a Alianzas que respeten entre si sus diferencias y se complementen entre unos y otros?

¿Clama la sociedad organizaciones políticas amplias, diversas, incluyentes y demócratas que permitan construir tejidos sociales donde reine de manera real la paz y armonía o quiere continuar con la practica piramidal?

¡¿Quieren continuar perpetuando el desempolve de partidos que en las vísperas de elecciones organizando de manera rápida Directorios a lo largo y ancho del departamento para garantizar un reparto de avales que cubra intereses mediáticos y personales que les permita en la negociación alcanzar el anhelado umbral electoral?.

¿En que quedan la organización real de la sociedad civil en pro de la defensa y prevalencia del bien general sobre el particular? ¿Resultan fabulas y discurso de próceres de turno con billetera abultada gracias a los concubinatos?

Acabar con la violencia implica acabar con las prácticas políticas de la “Era Piramidal”, cuando el pueble finalmente se alinee en su despertar la plataforma sobre la que se suben estos “próceres veintejulieros” y secuaces que saltan de un lado a otro se desestabilizará y estos caerán!

Es y tendrá que ser la ciudadanía la que tome las banderas en unidad, generando Alianzas organizadas que les permita recuperar la esperanza, solo de esta manera lograremos una real PAZ.

Estamos en la “Era de las Redes”, se volvió una “urgencia manifiesta” la interconexión con la gente del común, esa que es como tú, que es como yo, que finalmente somos todos nosotros, llegar a esas redes olvidadas y empobrecidas que se hallan a la deriva en los corregimientos y veredas, facilitar reales diálogos ciudadanos y rurales que permitan la construcción de un territorio común a todos en donde todos quepan (campesinos, mujeres, hombres, jóvenes, niños, ambientalistas, mineros, profesionales, artistas, empresarios, estudiantes, gays, indígenas, afros, entre otros) porque se quiera o no somos semejantes, pero a su vez tenemos formas heterogéneas que podemos llevar a la homogeneidad en la medida que nos escuchemos e incluyamos los sueños de unos y otros. Si solo así lograremos trascender y florecer en este: ¡NUESTRO TERRITORIO!

YARIME LOBO BAUTE       

@YarimeLobo                       

Artista Plástica por esencia
Arquitecta de Profesión
Fotógrafa por afición
Escritora de Corazón
Emprendedora por convicción

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