Valledupar, febrero 5 de 2026. Cerca de 300 niños y niñas que asisten a la subsede del colegio San Joaquín, en Valledupar, reciben clases en medio de una grave emergencia ambiental provocada por el desbordamiento y la contaminación del humedal El Eneal, convertido hoy en un canal de aguas negras sin control ni mantenimiento.
Los malos olores, la proliferación de insectos y el contacto permanente con aguas residuales hacen parte del día a día en esta institución educativa, ubicada en el barrio El Eneal, una zona que desde hace casi 20 años cuenta con órdenes judiciales incumplidas para su recuperación ambiental.
Un problema conocido y sin solución
La crisis que hoy golpea a la comunidad educativa no es nueva. En 2005, el Tribunal Administrativo del Cesar ordenó al municipio de Valledupar limpiar y recuperar el manantial El Eneal, frenar los vertimientos de aguas residuales y desalojar las invasiones que ocupan el espacio público alrededor del humedal. Sin embargo, dichas medidas nunca se ejecutaron de manera efectiva.
El abandono institucional permitió que el ecosistema se degradara progresivamente, hasta afectar de forma directa a la subsede del colegio San Joaquín, que hoy funciona rodeada de contaminación, pese a los reiterados llamados de padres de familia y docentes.
El pasado 22 de enero, la Sección Primera del Consejo de Estado confirmó una sanción por desacato contra el alcalde de Valledupar, Ernesto Miguel Orozco Durán, al concluir que el municipio sigue sin cumplir la sentencia emitida en 2005 para proteger el humedal.
Padres de familia advierten que las condiciones actuales representan un peligro sanitario para los menores, mientras la comunidad educativa teme la aparición de enfermedades asociadas a la contaminación y la insalubridad del entorno.

