Urumita, enero 8 de 2026. Desde hace 32 años, una familia ha convertido el reencuentro en tradición y el amor familiar en legado. Se trata del Encuentro Barrera Vásquez, una iniciativa que nació de manera espontánea cuando los 12 hijos de un mismo hogar dispersos por diferentes regiones del país coincidieron un día de vacaciones en la casa de sus padres.
Aquel encuentro casual despertó el deseo de formalizar una reunión periódica de hermanos y sobrinos, con el propósito principal de visitar y honrar a los abuelos. Así, sin imaginarlo, nació un evento que hoy se mantiene vivo y fortalecido a lo largo de cuatro generaciones.
Los primeros encuentros se realizaron en Urumita, el terruño de los padres y cuna de los doce patriarcas de esta historia familiar. Allí se consolidó el espíritu que hoy identifica a la familia Barrera Vásquez: unión, respeto, fe y sentido de pertenencia. A las nuevas generaciones se les conoce con orgullo como “los pura sangre”, un nombre que simboliza la continuidad del linaje y los valores heredados.
Unidos a sus parejas, los doce hermanos han sido pilares fundamentales en la formación de estas generaciones, manteniendo como base el temor a Dios, el respeto mutuo y la importancia de la familia como núcleo esencial de la sociedad.
Con el paso del tiempo, el Encuentro Barrera Vásquez evolucionó. Actualmente se realiza cada dos años y cambia de sede, teniendo en cuenta los lugares donde hoy residen los miembros de la familia. Así, el encuentro ha recorrido ciudades como Santa Marta, Bucaramanga, Valledupar, además de cruzar fronteras hasta Caracas, Venezuela, sin dejar de volver al pueblo que los vio nacer.
Más allá del reencuentro, el propósito de esta familia es claro: contagiar a otras familias de la importancia y lo enriquecedor que es fortalecer los lazos familiares. Por ello, el encuentro incluye espacios de integración con otras familias, como partidos de fútbol compartidos con la familia Ramos, así como actividades que vinculan a los primos Corrales y a los vecinos de la casa donde nació esta historia.
El Encuentro Barrera Vásquez no es solo una reunión familiar; es un ejemplo vivo de cómo la unión, la memoria y los valores pueden trascender el tiempo y convertirse en herencia para las futuras generaciones.

