Washington D.C., 4 de febrero de 2026. Tras meses de tensiones diplomáticas, intercambios públicos duros y acusaciones mutuas, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, concluyeron este martes un encuentro bilateral en la Casa Blanca con resultados que varios analistas califican como un reinicio pragmático en la relación entre los dos países.
El diálogo, realizado a puerta cerrada y sin acceso de la prensa, duró cerca de dos horas en la Oficina Oval y se centró en temas que han marcado la agenda bilateral en los últimos meses: la lucha contra el narcotráfico, la cooperación en seguridad regional y las diferencias políticas que han tensionado la relación, incluyendo disputas previas sobre políticas antidrogas y asuntos comerciales.
Aunque no se firmaron acuerdos formales, ambos mandatarios coincidieron en avanzar en mecanismos de cooperación contra el tráfico de drogas, incluyendo apoyo para perseguir redes criminales que operan entre Colombia y Estados Unidos. Petro subrayó la importancia de un enfoque que combine esfuerzos de seguridad con alternativas económicas para las regiones productoras de coca, mientras que Trump enfatizó la voluntad de trabajar en conjunto para reducir el flujo de estupefacientes.
El presidente colombiano calificó la reunión como muy positiva —le dio “un 9 sobre 10”— y destacó el tono respetuoso y directo del encuentro, pese a las diferencias ideológicas entre los dos gobiernos. Según Petro, ambos líderes lograron encontrar “caminos comunes” más allá de sus divergencias, con un diálogo centrado en hacer realidad soluciones concretas.
Por su parte, Trump la definió como un encuentro “muy bueno” y “productivo”, señalando que él y Petro “se llevaron bien” y que los compromisos se enfocan en áreas de interés común, sin referirse a temas sensibles como la retirada de Petro de la llamada “Lista Clinton”.
El ambiente del encuentro fue descrito como cordial y de respeto mutuo, evidenciado en gestos como el intercambio de regalos protocolarios y una nota manuscrita de Trump que elogió a Colombia. Aunque persisten diferencias profundas, este encuentro marca un punto de inflexión en una relación que, hace apenas semanas, estuvo cerca de ruptura por fuerte retórica pública y sanciones.
Además de los esfuerzos contra el narcotráfico, la conversación abordó asuntos regionales estratégicos, incluyendo la situación en Venezuela y Ecuador, así como temas de energía y seguridad conjunta en Sudamérica, planteando la posibilidad de cooperación ampliada en sectores claves.
La reunión, vista internacionalmente como un gesto de distensión y pragmatismo, se produce en un momento en que Colombia busca fortalecer su papel geopolítico y garantizar que sus relaciones con Estados Unidos se orienten hacia proyectos conjuntos, incluso cuando las posturas políticas de ambos gobiernos divergen en varios frentes.

