No existía antecedente en Colombia de un atentado terrorista cometido por un suicida.  Pues bien, el 17 de enero, a las 9 y 30 de la mañana, hizo su aparición en el país, el primero de ellos.

Se trata de José Aldemar Rojas, conocido en las filas del ELN con los alias de El Mocho y Kiko, quien fue el que ingresó a la Escuela Francisco de Paula Santander en Bogotá, la camioneta modelo 96  cargada con 50 kilos de Pentolita, y que luego estallò al interior de este lugar dejando hasta ahora 21 muertos.

En rueda de prensa, el Ministro de la Defensa Guillermo Botero, quien explico el prontuario del terrorista, el cual hizo parte de las milicias urbanas del grupo ilegal en Bogotá y pretendió recientemente hacer parte de los guerrilleros de las Farc para reintegrarse a la vida civil acogiéndose a los beneficios que tuvieron sus miembros.

Lo preocupante para las autoridades ahora, es el surgimiento de una nueva forma de terrorismo, que no se había aún presentado en Colombia, como si en otros países, y cuyos nefastos resultados, son màs dificil de frenar.

 

 

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