Hace 32 años, Neyda Martínez se fue de Colombia a Venezuela, donde conoció mucha gente especial que le dieron la mano. Eran esos tiempos en los cuales los ciudadanos venezolanos le extendían la mano a los migrantes colombianos. Entre esos ángeles estaba Isabel Esther Velásquez Barrios, una hermosa rubia que vivía en Caracas, en el barrio a donde Neyda se estableció varios años después de vivir en Venezuela.

Allí  nació  una amistad que nunca se acabó, pese a que producto de la situación que vive el vecino país, Neyda con sus tres hijas regresó a Colombia, para radicarse en Bogotá. Fue entonces cuando su amiga del alma, comenzó a suplicarle que le buscara una oportunidad laboral en Colombia porque a tal punto había llegado la crisis en Venezuela, que su padre murió meses atrás de física hambre. Con 20 kilos de pesos fue sepultado en la capital del otrora país rico.

” Esta es la Isabel que conocí, y cambio demasiado en este tiempo” Neyda Martinez

Hace pocos días, Neyda Martínez viajó a Caracas con el fin de entregar oficialmente la casa en donde vivía, y para dejar en casa de su amiga, los muebles por los que seguía pagando arriendo.

Pero la diligencia terminó con la cristalización del sueño colombiano que tenía Isabel Esther Velásquez Barrios. Ella logró convencer a su amiga de  que se la trajera a Colombia, donde comenzó la búsqueda de empleo. “ La atendí como una reina, ella estaba feliz aquí con nosotras” dijo a Tuperfil.Net Neyda Martínez, quien nunca pensó que el sueño de su amiga se convertiría en una pesadilla.

Una semana después de estar en el país, Isabel Esther Velásquez Barrios, sufrió un fuerte dolor en el pecho, por lo que fue llevada por su amiga hasta el hospital de Suba, donde dos días después, dejó de respirar. Los sueños de esta mujer de 52 años, se habían esfumado en cuestión de horas.

Comenzó el drama

El desenlace no podía ser peor, hasta que el centro asistencial presentó a Neyda Martínez, la cuenta de cobro por los servicios prestados. 5 millones 600 mil pesos debía cancelar para poder llevarse el cuerpo. Con ruegos y súplicas ante la trabajadora social, Neyda logró que la cuenta bajara a un millón 600 mil pesos, que deberá pagar en cuatro cuotas. “ No importa cuando deba pagar, la atención fue buena, allí hicieron lo posible por salvar a mi amiga” dice la colombiana.

Neyda se esmeró por hacer feliz a su amiga en Colombia

El momento más difícil fue cuando Neyda Martinez  debió darle la noticia al esposo y al hijo de su amiga en Venezuela. En medio del llanto, y ante la impotencia de poder trasladarse a Colombia por la difícil situación económica, los familiares de Isabel Esther Velásquez Barrios pidieron que su cuerpo fuera cremado.

Una familiar de la difunta que reside en los Estados Unidos, aportó el dinero para la cremación que sin derecho a sala de velación, salió por más de un millón de pesos. “ Solo estuve con ella unos cinco minutos, antes de dejarla sola en la funeraria” dijo entre lágrimas Neyda Martínez. “ Sus cenizas me las entregan en estos días” comentó.

Era su vida o la de su esposo

Detrás de la muerte de Isabel Esther Velásquez Barrios, se esconde el drama que se vive en Venezuela, en donde a los ciudadanos les toca escoger entre una vida y la otra. Esa fue la situación de Isabel, quien prefirió dejar en su país, las pastillas de Losartan, que ella consumía por problemas de hipertensión. Sabía que en Colombia las encontraría mientras que su esposo, el cual se quedaba al otro lado de la frontera, y quien también las consume, no tendría esa posibilidad. Así las cosas, su esposo se quedó con las tres cajas del medicamento que su amiga le había llevado de Colombia. “ El informe médico indica que ella debió seguir tomando el medicamento porque la altura no le favorecí para nada” dijo Neyda Martínez, al indicar que su amiga sufrió tres paros cardio respiratorios y un derrame cerebral. Al parecer la emoción de estar en Colombia, le hizo olvidar que debía adquirir el medicamento y seguirlo tomando.

El próximo viaje de Neyda Martinez será hasta la frontera. Allí en la raya, se encontrará con el hijo y el esposo de su amiga para entregarles las cenizas. Entre tanto ella regresará a Bogotá a seguir trabajando con el fin de pagar la deuda que le quedó en el hospital donde su amiga que buscaba un mejor futuro en Colombia, dejó de existir.

 

 

 

 

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