Valledupar, enero 2 de 2026 – Una tragedia marcó el cierre de año para Robiro Castro Hernández, propietario de un taller de ebanistería que quedó reducido a cenizas tras un incendio registrado en la madrugada del 31 de diciembre, pocos minutos después de la medianoche, en el barrio El Carmen de Valledupar.
El hecho ocurrió hacia las 12:10 a. m del primer día del año, en un inmueble ubicado en la carrera 5 #18B-20, diagonal al puesto de salud del sector. Las llamas consumieron por completo el taller, dejando pérdidas totales en maquinaria, herramientas y mercancía, tras 16 años de trabajo ininterrumpido en ese lugar.
“Se quemó todo el taller, fue pérdida total”, relató Castro Hernández, quien explicó que el incendio acabó con cinco máquinas industriales, pulidoras, ruteadoras, taladros y cerca de 50 camas, comedores y otros muebles que pertenecían a comercios para los cuales trabajaba. Las pérdidas económicas, según estimó, superan los 60 millones de pesos.
El siniestro también dejó sin sustento a siete personas, seis trabajadores y una mujer que colaboraba en el taller. Además, el afectado reconoció que no contaba con póliza de seguro, lo que agrava aún más su situación económica.
Más allá de la reconstrucción de su negocio, Robiro Castro enfrenta ahora una presión adicional: el pago del arriendo del local, fijado en 800 mil pesos mensuales, un valor que hoy asegura no tener cómo cubrir. Por ello, hizo un llamado público y urgente a los propietarios del predio —los hijos de la señora Consuelo Araújo, representados por María Mercedes Molina Araujo— y a la inmobiliaria que recientemente asumió la administración del inmueble.
“Estoy suplicando que me colaboren con uno o varios meses muertos. No tengo cómo responder por el arriendo mientras intento levantarme otra vez”, expresó, visiblemente afectado. Según explicó, ya notificó la situación tanto a la propietaria como al intermediario inmobiliario, pero hasta el momento no ha recibido respuesta.
Mientras tanto, el carpintero y sus allegados adelantan labores de limpieza y remoción de escombros, a la espera de ayudas y de una decisión solidaria que le permita reiniciar su actividad productiva sin la carga inmediata del arriendo.
Desde el portal Tuperfil.net, se suma el llamado a los propietarios y a la inmobiliaria para que, en un acto de humanidad, concedan un alivio temporal a este trabajador que por más de una década generó empleo y desarrollo en el sector, y hoy lucha por no perderlo todo tras el incendio.

