Una vez que fueron conocidos varios yacimientos arqueológicos que contienen restos óseos y fragmentos de diversos  artefactos líticos y cerámicos, los cuales para las comunidades del pueblo Chimila que  viven en la región, revisten una enorme significación, las autoridades tradicionales de esta etnia,  han pedido suspender el avance de la Ruta del Sol en su tercera fase.

La preocupación de este pueblo indígena por estos yacimientos arqueológicos, según ellos, no es un mero capricho; sus inquietudes están acompañadas de una gran variedad de argumentos como son los restos hallados, los cuales guardaban enormes semejanzas con las prácticas funerarias que utilizaban sus antepasados; algunos cementerios, cuya ubicación justamente coincide con los yacimientos arqueológicos, lo que para ellos tiene una significación sagrada y simbólica, además del conocimiento sobre la localización de estos lugares sagrados y la necesidad de su reactivación y preservación.

José del Carmen Macías, cabildo gobernado del pueblo Chimila, manifestó como autoridad de este pueblo indígena, que ha solicitado que se detengan estos trabajos para realizar una verificación y tener unos acercamientos con las partes involucradas en la ejecución de la obra de la Ruta del Sol. “Están haciendo un perjuicio no solo para el pueblo Chimila, están haciendo un perjuicio para todos y una contaminación para el medio ambiente”, señaló el cabildo gobernador, quién dijo que por causa de esto es necesario hacer una ceremonia y unos rituales para que los ancestros de su pueblo no sean movidos, porque están afectando la cultura Chimila.

El cabildo gobernador José del Carmen Macías, también señaló que van a verificar esos sitios sagrados y cementerios Chimila, “tomando evidencias, estamos haciendo un mapa ancestral viendo todos los sitios sagrados y cementerios que hacen parte del territorio ancestral”, recordando que sus hermanos de la Sierra Nevada saben que ese territorio  quienes lo habitaron y estuvieron allí, fueron los Chimila y por lo cual  están reclamado como derecho propio.

Para el cabildo gobernador del pueblo Chimila, aunque estos terrenos donde se descubrieron estos hallazgos aparecen con un dueño, este pueblo indígena los reclama como suyos por tener un derecho ancestral sobre esos territorios, producto de la presencia de La Nación Chimila que data de unos 600 años.

Finalmente frente a una posible indemnización económica para el pueblo, José del Carmen Macías, indicó que, “miramos primero la parte ancestral, lo que nos diga “Narayaao”, depende de los sueños de nuestra máxima autoridad”, lo cual va a determinar el proceder de todo el pueblo en general, a la hora de recibir una compensación económica.

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