Muy Personal: Frases de cajón, promesas incumplidas

Volvieron las camionetas a hacerse sentir en las calles y en los caminos. Rugen, como cada cuatro años, llevando candidatos, asesores y voluntarios en esas maratónicas jornadas rumbo —esta vez— al Congreso de la República. Hay movimiento, hay dinámica, hay entusiasmo… como diría Jorge Barón.
La política es sabrosa, no nos echemos mentiras. Las campañas atrapan, seducen, nos meten en otro cuento, aun sabiendo que, al final, la mayoría termina decepcionándonos.

Y es ahí donde llaman la atención las promesas de siempre, las frases de cajón que se repiten elección tras elección, como si el tiempo no pasara y la memoria colectiva se borrara cada cuatro años. Hoy quiero recordar algunas de ellas.

Número uno: “Yo no soy político”.
De repente deciden lanzarse, hacen campaña, dan discursos, aspiran a un cargo público… pero insisten en que no son políticos. Lo son. Hombre, lo son. Desde el momento en que usted aspira al poder, hace política. Y eso no tiene nada de malo. Lo malo es negarlo.

Número dos: “Tengo las manos limpias”.
Ahora todos resultaron ser Poncio Pilatos. Nadie se ensucia, nadie sabe nada, nadie vio nada.

Número tres: “Es hora de cambiar la historia”.
Frase favorita de quienes quieren construir una nueva narrativa haciendo creer que todo lo anterior no sirvió para nada y que ahora, sí, ahora sí, las cosas se van a hacer bien. Es el clásico síndrome adanista: creer que el mundo empieza con ellos.

Número cuatro: “El pueblo está cansado de los mismos con las mismas”.
Y luego se atornillan al poder… y terminan siendo, precisamente, los mismos con las mismas.

Y mi favorita, la joya de la corona:

Número cinco: “Represento la nueva forma de hacer política”.
¿No compran votos? ¿No contaminan visualmente las ciudades con publicidad? ¿No dicen mentiras? ¿No llegan con mordidas ni prometen lo que no está en sus manos?
Si no hacen nada de eso, créales.
Pero si lo hacen, no hay que darle muchas vueltas: son más de lo mismo.

Al parecer, en este país, todavía estamos buscando una forma de hacer política que sea realmente distinta… y no solo un eslogan bien ensayado.

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