Rubén Darío Aponte sonríe en las fotos porque al mal tiempo hay que ponerle buena cara, pero a decir verdad, este hombre de 26 años por estos días tiene pocos motivos para mostrar alegría.

El hombre oriundo de Bogotá, permanece recluido en la Penitenciaría de Valledupar, pagando una condena de varios años, y aunque es consciente que se equivocó en la vida también sabe que como ciudadano colombiano tiene aún mínimos derechos los cuales le vienen siendo vulnerados. Uno de ellos es el de la salud. De un tiempo para acá está viviendo un verdadero calvario por falta de atención médica.

Así lo dieron a conocer a Tuperfil.Net personas que el interno conoció cuando era atendido en el hospital Rosario Pumarejo de López, donde fue sometido a una cirugía por apendicitis.  Al ser dado de alta presentó una recaída que le provocó la ruptura de los puntos y comenzó a padecer de fuertes fiebres, lo cual llevó al personal médico del penal a suministrarle antibióticos.

“Pero cuando vieron que se le estaba prolongando más, le dieron anti biótico cuando le quitaban los puntos se le abrió” dijo a Tuperfil.Net una de esas personas que terminaron entablando una bonita amistad con Aponte.

Pero la situación se ha tornado más preocupante debido a que a pesar de haber sufrido una descompensación, las directivas del penal se han negado a trasladarlo a un centro asistencial donde podrían prestarle ayuda.

El recluso cuya familia solo se enteró de su estado de salud pocas horas antes de ser sometido a la cirugía, fue intervenido hace 17 días, pero el cuidado pos operatorio ha resultado trágico, por loq que el joven teme que esto para él termine mal.

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