El sector industrial colombiano ha sido uno de los más golpeados por la crisis económica generada por la pandemia de la Covid-19, dado que el grueso de empresas existentes son Pymes o MiPymes, lo que las hace aún más vulnerables ante la crisis.

Según cifras del DANE, “entre el 2019 y 2020, el sector industrial/manufactura en Colombia, experimentó un decrecimiento anual del -7.7%, contribuyendo con -0.9 puntos porcentuales al Producto Interno Bruto”.

Decrecimiento que obedecería a la contracción del consumo, a la intermitencia en la producción, al sobrecosto de las materias primas e insumos y a la ruptura del tejido logístico e industrial existente en el país por el cierre de pequeñas empresas que proveen a las grandes compañías.

Sin embargo, estos no han sido los únicos factores que han desestabilizado la industria en Colombia, según Cristian Diaz, decano nacional de la facultad de Ingeniería y Ciencias Básicas de Areandina sede Valledupar, “la situación actual de las industrias y empresas manufactureras son el resultado de haber desaprovechado el robustecimiento de las industrias propias, llevando a la dependencia en productos terminados, materias primas de alta calidad, ciencia y tecnología e innovación proveniente del extranjero”.

Según el decano Díaz, “esto llevó a aumentar la dependencia económica, autocondenándose a exportar productos sin mayor valor agregado a bajos precios internacionales e importar productos terminados con alto valor agregado a un precio elevado, generando un desequilibrio en la balanza comercial”.

A ello se le suman los paros nacionales que, según datos de Mindefensa, “han afectado a 399 establecimientos comerciales, 1.175 vehículos de transporte público, 120 infraestructuras gubernamentales, entre otros”.

Además, según Confecámaras, “el 22,2% de las unidades productivas del país se encuentran inactivas, otro 18,5% está entre 1 y 25% de actividad y un 34,9% se encuentra en un rango de capacidad de operación entre 26% y 50%. La dificultad de los trabajadores para ir a laborar y la falta de insumos para producir, están entre las problemáticas”.

Ante ello, el decano nacional de Ingenierías de Areandina comparte siete puntos que aportarían a la reactivación económica del sector industrial en el país.

 Abastecimiento de materias primas e insumos: Para nadie es un secreto que varias empresas no hayan podido producir por la imposibilidad de conseguir en el mercado interno materiales, insumos, tecnología y repuestos; toda vez que las importaciones se frenaron a causa del confinamiento, y los pedidos posteriormente tuvieron retrasos por culpa del cierre temporal del Canal de Suez, cuyo impacto en el flujo global de materiales se mitigará hasta finales del mes de junio, según la multinacional Maersk. Ante un comercio global de materiales ralentizado, existe una enorme oportunidad de producción para abastecer el mercado interno.

 Optimización y cualificación del talento humano: El tiempo de parada en la producción es una oportunidad para cualificar el talento humano de las empresas; para lo cual, la virtualidad y las conexiones remotas facilitan las capacitaciones técnicas con proveedores y la educación formal en instituciones para el trabajo, técnicas o tecnológicas e instituciones de educación superior. Invertir en educación siempre será una decisión ganadora.

 Control de procesos y aseguramiento de la calidad: El tiempo que ha estado una línea de producción detenida también es la oportunidad para intervenirla, con el fin de reducir tiempos de producción, movimientos innecesarios, insertar puntos o lazos de control y sobre todo, atender lo que cada vez demandan más los consumidores: la calidad del producto y su bajo impacto ambiental.

 Aumento de la eficiencia en los procesos y operaciones unitarias: Con el suficiente tiempo para pensar en la mejora de las distintas etapas productivas en la manufactura, es muy fácil identificar puntos de mejora en la eficiencia, siempre y cuando se involucren en las decisiones los trabajadores, supervisores, ingenieros y la gerencia.

 Gestión de inventarios y logística: Debido a que la “incertidumbre” es un concepto que ahora rige la gestión industrial, se debe tener mucha claridad en los momentos en los cuales la mejor opción sea abastecerse con grandes volúmenes de materia prima o trabajar al detal. Así mismo, asegurar el comercio de los productos ante contingencias como los actuales cierres de vías y puertos por causa del paro nacional.

 Ahorro y uso eficiente de la energía y agua. El ahorro en el consumo de recursos no renovables redituará en menores costos de producción, así como en una mejor imagen del producto, marca o corporativa ante el consumidor final, quien ahora es más sensible a la dimensión ambiental.

 Inserción de la dimensión ambiental en la operación. Los sellos verdes y certificaciones son oportunidades para nuevos mercados locales y globales, al atender una exigencia de nuevas generaciones más sensibles a la dimensión ambiental.

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