Sarabia, quien anteriormente se desempeñó como jefa de despacho de la Presidencia y posteriormente como directora de Prosperidad Social, regresa al entorno cercano de Petro para asumir responsabilidades más directas en el DAPRE. Su pasado en la administración presidencial estuvo marcado por controversias, especialmente relacionadas con la presunta práctica irregular de una prueba de polígrafo a su niñera, lo que desencadenó su renuncia y la del entonces embajador Armando Benedetti.

A pesar de estos antecedentes, Sarabia volvió a encontrar espacio en el Gobierno y ahora se espera que desempeñe funciones clave en la coordinación de diferentes órganos estatales para el cumplimiento de los objetivos presidenciales. Según el Departamento Administrativo de la Función Pública, las responsabilidades del director del DAPRE incluyen asistir al presidente en la coordinación interinstitucional, garantizar los derechos de los ciudadanos, y representar al Gobierno en la orientación y coordinación de la administración pública, entre otras funciones.

El papel de Sarabia en este nuevo cargo será crucial, ya que estará estrechamente vinculada a Gustavo Petro y se espera que trabajen de manera conjunta en la implementación de las políticas gubernamentales. Su designación plantea interrogantes sobre la transparencia y la eficacia de la gestión en el más alto nivel del Estado.

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