Escribo el presente artículo hoy martes 6 de enero de 2015. Pasadas las 7 de la noche. A estas alturas del partido es para que el señor Jhon Bolívar, asesor de imagen del alcalde Fredys Socarrás Reales, hubiese publicado los supuestos contratos que la administración del mandatario municipal “me quitó”, lo cual según el alcalde, sus candidatos, sus asesores, sus áulicos, me tienen respirando por la herida y publicando una serie de notas periodísticas de todas las embarradas que como burgomaestre viene haciendo.

¿Sigue enfermito amigo Bolívar?. ¿No ha tenido tiempo de buscar los contratos por andar enredado armando la fiesta por los 465 años de la ciudad?. ¿O simplemente quien le dijo esa mentira de que yo fui contratista de la Administración ahora no sabe que otra mentira decirle para tapar la embarrada que hizo?.

Como usted no ha publicado ningún contrato, pues simplemente dicho contrato, o contratos – porque según usted señor Jhon Bolívar son varios – NO EXISTE o NO EXISTEN.

Ahora bien, usted saldrá a decir que yo no tuve contrato a mi nombre sino que simplemente tuve testaferros. Y de seguro dirá que mi testaferro fue la fundación Fundejar que manejó el convenio para llevar a cabo los Acuerdos por la Transformación de Valledupar durante el año 2013. O de seguro que yo era dueño del convenio que la fundación Fundinaj tuvo con la Alcaldía para lograr la rehabilitación de niños en estado de calle.

Quiero aclararle señor Bolívar lo primero, y es lo relacionado con el tema de los Acuerdos Por la Transformación de Valledupar. Dicha idea fue mía, y más que mía, de mi equipo de la firma Elite Marketing Y Periodismo que lidero desde hace tres años. Un grupo de jóvenes, menos yo obviamente, que creímos que llevar al alcalde a los barrios sería benéfico no solo para él sino para el pueblo.

Consistía en adelantar una serie de encuentros del alcalde que ayudé a elegir con la comunidad. Allí el mandatario municipal se veía cara a cara con quienes lo eligieron, estudiaba los problemas de la misma, se comprometía con ellos y de paso la fundación se dedicaba a hacerle seguimiento a dichos compromisos.

Lamentablemente eso de contratar con el Estado, solo lo logra quien tiene capital para pagar impuestos y a veces – muchas veces – engrasar funcionarios.

Fue así como Fundejar una fundación con amplia experiencia en el tema contractual, asumió el manejo de dichos acuerdos. Para ello, tengo entendido, licitó.

Y como del ahogado el sombrero, este servidor a través de su firma Elite Marketing y Periodismo, fue contratada por Fundejar para hacer el montaje de las cuñas de radio, producción de jingle, presentación de los eventos, a hacer registros fotográficos y grabación en video de cada Acuerdo. ¿Tengo derecho a hacerlo?. ¿O simplemente Jhon Bolívar tiene derecho a prestar sus servicios en Valledupar, una ciudad de la que se alejó hace muchos años?.

Así las cosas, Elite, mi empresa, no fue más que un simple proveedor de la fundación, como lo fuimos en asesorías con Fundinaj para asuntos de capacitación a niños que habían vivido en estado de calle y que luego de pocos meses de apoyo, la alcaldía decidió dejar a la deriva. Eso sí, cada vez que puede el alcalde muestra eso como un logro. Para él, regalar un plato de comida hoy y mañana quitarlo, es una gran obra.

¿Soy acaso contratista de la administración cuando publico hechos positivos que generan algunas dependencias como la Secretaría de Salud o Emdupar?.

Le soy sincero señor Bolívar. Si quise ser el dueño de ese contrato de los Acuerdos. Y lo quise ser porque me di la pela en campaña de Fredys Socarrás, porque creí en ese político amigo que conocí durante la campaña de Alvaro Araujo Castro hace muchos años cargando sillas. No solo estuve apoyando esa última campaña, donde me gané enemigos como Gonzalo Gómez, sino en sus tres campañas fallidas anteriores, dos de ellas en búsqueda del primer cargo del municipio.

Siendo cercano, habiendo aportado ideas y trabajo a las campañas del señor Socarrás era obvio que mereciera por lo menos manejar un contrato en la Alcaldía, pero lamentablemente nunca podría si se tiene en cuenta que en solo impuestos había que desembolsar de entrada más de 20 millones de pesos, los cuales no poseo.

Pregúntele al representante legal de Fundejar si fue mi testaferro. Atrévase a dudar de una fundación que tiene un historial de honestidad en todo el departamento. Dúdelo y demuéstrelo, eso sí, con documentos en mano. Y de paso demande si estos señores hicieron algo mal en el manejo de dicho convenio. Demuestre si se robaron un peso. Y si usted encuentra algo soy el primero en publicarlo.

Pero sigamos. En el año 2014 el señor alcalde en su autonomía, decidió dejar en manos de otro operador los Acuerdos. Pretensiones de algunos corruptos en la administración de querer ordeñar esa vaca y la no aceptación del operador de dejarse ordeñar, no le gustó ni a esos corruptos y al parecer tampoco al burgomaestre, por lo que mi cliente quedó por fuera del paseo, cosa que aceptó pues son gajes del oficio.

Así las cosas los Acuerdos pasaron a manos de otra entidad, tengo entendido que de propiedad de un señor que le hizo creer al alcalde, que era una lumbrera como asesor de imagen. Es costumbre de Fredys Socarrás comerle cuento a todo el que viene de otras partes del país con pinta de gomelo y usando términos rebuscados vendiéndole la idea de que no es que esté haciendo mal las cosas, sino que las está comunicando mal. A él esos personajes culebreros, le parecen ¡la berraquera!, frase muy usada por nuestro alcalde.

Le recomiendo señor asesor de imagen, le sugiero respetuosamente a la Contraloría Municipal, al señor Personero, revisar si estos Acuerdos que manejó en el 2014 una fundación cuyo nombre no retengo, si arrojaron algunos resultados. Por lo menos sería interesante saber si uno de dichos acuerdos si se realizaron. Le puedo dar fe, y soportes existen, de que por lo menos los Acuerdos llevados a cabo en el 2013 si se fueron una realidad. Sus conclusiones reposan en actas cuyas copias poseo y que fueron entregadas al señor alcalde y su asesor de planeación por parte de Fundejar.

Ahora bien, Dios sabe cómo hace las cosas. No hay mal que por bien no venga reza el dicho popular. Alejado de la administración, por lo menos de los Acuerdos cuyos compromisos por cierto en su gran mayoría se quedaron en simples promesas no por culpa del operador sino por la negligencia de este gobierno, soy quien más fe puedo dar de que este gobierno está haciendo la mayoría de las cosas mal. Una de ellas, la peor, es mentirle a la gente con compromisos asumidos con las comunidades en dichos Acuerdos.

Lamento, y pido perdón a la ciudadanía haberme prestado para ese circo, pero les aseguro que también creía en las buenas intenciones del alcalde, que ahora quiere seguir gobernando en cuerpo ajeno. ¿Lo premiará el pueblo?. Tal vez si, aquí somos olvidadizos, masoquistas, emocionales.

Y si de publicidad se trata, la oficina de prensa de la Alcaldía no ha visto con buenos ojos pautar con Tuperfil.Net, pues tal vez considera que un portal como este no ejerce ninguna influencia, no vende nada o simplemente no se arrodillaría por la pauta. Son conceptos que uno debe respetar.

No obstante señor asesor de imagen, usted está en todo su derecho de defender su plato de comida, su contrato que tengo entendido si es jugoso y debiera dar a conocer a la comunidad pues se paga con nuestros impuestos. Usted está en su derecho de trabajar a su estilo tratando de deslegitimar el nuestro. A lo mejor considera que por intereses personales uno debe seguir en un barco que se está hundiendo si es que no se hundió hace mucho tiempo. Allá usted si se considera parte de los músicos del Titanic. Yo no, yo salté hace ratos, o más bien, me empujaron, cosa que hoy agradezco ya que me tienen mirando al municipio sin un velo sino como lo ve la comunidad, o respirando por la herida como usted afirma. Creo que si, estoy herido como elector, desangrandome ante la ineptitud de este gobierno.

Seguiremos trabajando, mostrando lo bueno de este gobierno porque así lo hemos hecho, pero jamás ocultando los desastres que está causando, así a usted, a los candidatos del alcalde, a los áulicos, a los que comen de las migajas que caen de la mesa donde se sientan los nuevos ricos de Valledupar solapados en el edificio de la alcaldía y al mismo Fredys Socarrás no le guste.

Cierro este capítulo. Usted es mi amigo, pero no el dueño del circo. Dígale a su jefe que ponga la cara y hable.

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