En el corregimiento de La Vega Arriba, vive Leonardo Daniel Barrios Arias. Pero a decir verdad, pocos lo conocen con ese nombre; la gente prefiere decirle  El Tundy, un hombre de 39 años de edad que se convirtió en el salvavidas que ha impedido que muchas personas mueran en las furiosas aguas del río Badillo, el cual siempre ha sido testigo de sus hazañas.

Momentos en los que la mujer permanecía subida en una piedra esperando ser rescatada

Fue El Tundy quien el pasado fin de semana arriesgó una vez mas su vida para salvar la de una mujer que quedó en medio de las aguas, solo resguardada por una enorme piedra desde donde clamaba voz en cuello que la salvaran. La corriente súbita del río a la altura del balneario de La Vega, la sorprendió a ella y a varios turistas que se encontraban disfrutando de las frías aguas del afluente, luego de una cuarentena que desespera a cualquiera.

El Tundy estaba en su humilde rancho, cuando Pello Sarmiento, un comerciante del balneario y líder comunitario de la zona, llegó a tocarle la puerta. Una vez más había una emergencia en el Badillo, y se requería de su presencia.

Ni corto ni perezoso, El Tundy acudió como siempre sin arrugar la frente para con una cuerda de la que se agarraba, desplazarse por medio de las aguas desafiando su furia y las piedras que hacen que la corriente del rio  parezca más bravo de lo normal. Luego de varios minutos, El Tundy colgaba a su pecho una medalla más. Medalla representada en abrazos, golpecitos en el hombre y aplausos de quienes agradecen porque él viva para salvar a otros.

“Nací aquí, y desde los 14 años salvo a la gente, ya perdí la cuenta de cuantas personas he sacado del río” dice El Tundy quien al inicio de la charla es un tanto tímido, poco acostumbrado a hablar de sus actos heroicos, y aún sin terminar de entender el por qué,  por hacer lo que hace lo deben entrevistar. Su lengua se va soltando como  la cuerda con la que atraviesa el río, hasta contar que ya existen personas que le siguen los pasos, y espera que algún día, los muchachos que lo admiran en su pueblo, lo terminen reemplazando, porque él lo tiene claro;  los años llegarán y de seguro las fuerzas mermarán, no así las del río Badillo, que pese a que en verano asusta al muestras su fondo, en invierno vuelve a rugir.

El salvavidas del pueblo es un hombre incondicional, que no recibe ningún apoyo de gobierno alguno, pero recio para hablar y decirle a los bañistas que se quieran un poquito más y se cuiden.  Él que conoce por demás el río al que ha lidiado desde niño, defiende al Badillo cuando lo califican de traicionero. Por el contrario, lo llama como un caballero que tiene la amabilidad de rugir a lo lejos avisando que se va a crecer. Los que no lo escuchan hablar o simplemente no conocen su voz, se confían y se lanzan a sus aguas. Los que lo conocen como él, esperan a salvar a los imprudentes.

Crónica

Por Limedes Molina Urrego

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