Una pena ejemplar impuso la justicia indígena a los miembros de la guerrilla de las FARC que fueron capturados luego de asesinar a dos miembros de la guardia de la comunidad nasa el pasado miércoles 5 de noviembre.

Los insurgentes, fueron detenidos por la misma comunidad quienes armados solo de garrotes, lograron desarmarlos, llevarlos a juicio y en un proceso que se cumplió en tiempo record, condenarlos.

La pena máxma fue impuesta al cabecilla del grupo que asesinó a los indígenas, a quien la justicia indígena le impuso una pena de 60 años de cárcel mientras que a los otros seis gfuerrilleros acusados de complices, fueron condenados a 40 años de prisióin.

“Es duro saber que aquellos que nos matan sean nuestros propios hermanos”, dijo el gobernador del corregimiento Tacueyó, Floresmiro Noscué al dar a conocer que lamentablemente los implicados en este doble crimen pertenecen a esa comunidad.

 Ejemplo a la justicia

 La pena impuesta por la justicia indígena ha sido destacada en las últimas horas por todos los estamentos colombianos, al ponerla como ejemplo de cómo debe funcionar la justicia ordinaria, en donde las leguleyadas permite incluso lograr que alguien capturado en flagrancia, sea declarado inocente.

Esta ejemplarizante condena, se produce precisamente cuando la justicia ordinaria en Colombia se encuentra en paro.

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