Sinónimo de elegancia y distinción ya sean altos o bajos, de tipo plataforma o aguja, sin duda alguna los tacones han sido por excelencia un elemento fundamental de la mujer que, además de hacerlas ver más altas y estéticamente encantadoras, han sido uno de los protagonistas de la historia de la moda.

Las variedades que se pueden encontrar y el poder que tienen para combinarlos con diversas prendas, colores y estilos, son realmente innumerables, sin embargo, este accesorio que cumple el papel de estilizar todo el cuerpo de la mujer puede generar consecuencias graves para la salud.

De acuerdo con José Carlos Cariaciolo Iglesias, cirujano ortopedista y traumatólogo con especialización en Cirugía Reconstructiva Articular y Artroscópica y docente del programa de Medicina de Areandina sede Valledupar, “el calzado tipo tacón modifica la configuración anatómica del pie y de los brazos de palancas osteomusculares, estos últimos son los que nos proporcionan una correcta marcha paso a paso. Por lo que su uso constante conlleva a desarrollar patologías como metatarsalgia y talalgias que son dolores en la escala de leves a moderados en la planta del pie y el talón”.

Para el experto Cariaciolo, el uso prolongado de los tacones está asociado a la espondiloartropatías o envejecimiento prematuro de la columna, ante esto afirma que “Al usar este tipo de calzado como mecanismo compensatorio de la altura se evidencia que, desde el momento en el que se realiza la caminata el cuerpo humano de forma inconsciente traslada el centro de gravedad desde la pelvis hacia adelante y, este sutil y aparentemente inofensivo cambio de posición ocasiona progresivamente la patología antes mencionada. Por otra parte, aunque no existen estudios médico-científicos que relacionen la cistitis o patologías renales con el uso del calzado, el 99% del dolor en las zonas donde están ubicados los órganos genitourinarios y renales se dan por una alteración de la columna vertebral”.

Torceduras, sobrepeso y otras consecuencias

Médicamente, las torceduras del pie se conocen como esguinces por inversión o eversión excesiva del tobillo y pie al realizar un mal apoyo. No obstante, el académico es enfático en señalar que “Cuando se tiene obesidad, el uso de tacones aumenta el riesgo de padecer esta lesión porque al estar más alta la zona del retropié o zona del talón se genera mayor inestabilidad cuando caminamos, lo que produciría un trauma de mayor energía en los ligamentos, los cuales son los lesionados en este tipo de esguinces”.

Y agrega, “mujeres con sobrepeso, obesidad, patologías circulatorias de las extremidades, patologías de la columna, problemas degenerativos como la artrosis de tobillo, rodilla y caderas y niñas menores de 16 años tienen mayor riesgo de sufrir problemas asociados al uso de tacones”.

Fisiológicamente, los seres humanos contamos con tres puntos principales de apoyo: el talón y los huesos del metatarso; primero y quinto, lo que, para el especialista, tenemos unos porcentajes de distribución, siendo mayor en la zona del talón y menor en la zona de los huesos del metatarso. “Al usar tacones altos se modifican estas cargas y se redistribuyen casi en un 90% a la zona anterior del pie, produciendo dolor a largo plazo, alterando simultáneamente la posición del pie, perdiendo la alineación y creando un desequilibrio en la distribución del peso”, asegura Cariaciolo.

Tacones a temprana edad y en mujeres embarazadas

Es natural que las niñas quieran lucir mayores a temprana edad y ensayen con el uso de maquillaje, bolsos y tacones y, aunque para algunas estos accesorios ayudan a exaltar su belleza, es importante saber en qué momento hacerlo sin perjudicar su salud.

 “Las niñas menores de 16 años tienen una inmadurez ósea en sus pies. Por tener núcleos de crecimiento se pueden provocar efectos negativos que van desde lesiones leves a severas hinchazones, dolor, deformidades en el pie y debilidad muscular por atrofia. Por tal motivo se debe tener en cuenta un calzado adecuado y saludable para ellas y reservar el uso de tacones para ocasiones especiales” explica el docente de Areandina.

En el caso de mujeres que están en cinta, el Doctor recomienda no hacer uso de tacones durante el embarazo debido a que puede aumentar el riesgo de caídas y esguinces. “Usar tacones en ese estado puede desencadenar dolores en los pies y la columna lumbar. El edema también está asociado al uso del tacón; lo que conocemos como hinchazón. Lo ideal en la embarazada es usar un calzado plano” sugiere el profesional de la salud.

¿Cómo evitar lesiones sin dejar de usar tacones?

  Si bien los tacones se han convertido en la opción más deseada por muchas mujeres para llevar en su día a día, el docente Cariaciolo recuerda algunos tips para usar tacones sin comprometer demasiado la salud:

·         El uso del tacón debe restringirse idealmente para ocasiones especiales. En caso de ser una formalidad en el trabajo, lo ideal es tomar descansos durante la jornada laboral.

·         Al no existir horas mínimas establecidas para disminuir los efectos negativos, la recomendación es evitar el uso prolongado.

·         Tomar descansos cada 2 horas y realizar ejercicios que fortalezcan el músculo gemelo.

·         En caso de que la persona tenga sobrepeso o algún grado de obesidad; iniciar un régimen nutricional para mejorar la elevación del IMC (índice de masa corporal).

·         Si el trabajo o la actividad exige tacones: usar zapatos cómodos antes y después de la jornada laboral o el evento, dejando el uso de los tacones solo para lo que se necesite.

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