Felices deben estar por estos días algunos corruptos que andan por ahí, porque los periodistas que estamos llamados a observarlos, interpretarlos, olfatearlos y hurgarlos, por no decir vigilarlos, andamos distraídos comiéndonos como siempre entre nosotros. Las energías que deberíamos gastar en ponerle la lupa a los poderosos detrás del poder y a los sinvergüenzas que pululan en Colombia, las estamos quemando en armar alharaca por la elección de la nueva junta directiva del CPV, organismo que agremia a un grueso numero de periodistas de la región.

Siempre es así. Que los estatutos dicen esto o aquello, que me salgo de la asamblea porque me siento perdido, que quieren hacer con el CPV lo que les viene en gana, que se perdieron unas pinches sillas, que fue que fue, etc, etc.

Luego viene el anunció de denunciar ante los organismos de control la elección de la nueva junta, y al fin, nada de nada. Se pierde el momento de efervescencia y calor porque saben muy bien que no existió ninguna triquiñuela, que no hay pruebas para avanzar en ninguna denuncia y porque al fin de cuentas la calumnia es una forma de ejercer justicia por nuestra propia mano o de fregarle la vida a alguien para calmar mi síndrome de Messi post Copa América.

Dios sabe como hace las cosas. Tuve la seria intención de postularme a la Presidencia del CPV, y creo que tenía serias opciones pues hasta colegas a los que creí no votarían por mi, anunciaron que lo harían. Hoy le doy gracias a Dios que no lo hice, porque la verdad mi nivel de tolerancia no es tan fuerte como la del joven Arnold Murillo, quien con paciencia y tranquilidad, nos está demostrando a los más viejos, que todo pasa, que las aguas se calman.

No obstante, sea la oportunidad para suplicarle al gremio de comunicadores que no nos desgastemos en minucias.

Un CPV que no maneja millones, cuyos miembros de la junta no se ganan un peso, no puede llevarnos a pelearnos como perros y gatos acudiendo a la calumnia como  por ejemplo la de que a través de la pauta se torció la voluntad de los miembros de la asamblea, cuando esta  pauta se asignó hace más de un mes y la candidatura del hoy Presidente, se definió de un día para otro.

” Un hombre que está mas sucio que un rancho solo, se viene a limpiar las uñas con mi honradez” cantaría la victima de esta falacia. !Es que el que las hace se las imagina¡.

No digo más, porque tengo como consigna no pelear con colegas. Hay cosas más importantes. Esto fue solo un recreo.

 

Por Limedes Molina Urrego

 

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