Cuando apenas comienza diciembre, la venta de pólvora volvió a tomarse gran parte del comercio de la ciudad y por ende, las calles.

Este medio de comunicación llevó a cabo un recorrido la noche anterior por diferentes sectores, en donde pudo constatar que, en calles de cualquier barrio de la ciudad, menores de edad están utilizando la pólvora que alterna los nervios de adultos mayores y de las mismas mascotas que buscan un refugio al interior de las viviendas, asustadas por las detonaciones.

Jaime Riaño, residente en el barrio Francisco de Paula, dijo que el uso de la pólvora por parte de menores de edad, estuvo a punto de salirle caro. Cuando a su vehículo que se encontraba parqueado en frente de su residencia del barrio en mención con los vidrios abajo, un menor de edad le lanzó un tote que quemó el forro de las sillas delanteras.

“ Pudo ocasionarse una tragedia, esto hay que controlarlo” dijo el señor Riaño, quien pidió a las autoridades, meter en cintura a los tenderos que están vendiendo pólvora sin ningún control.

Mientras esto ocurre, las autoridades aun no se pronuncian sobre campañas para prevenir el uso de la pólvora que todos los años, causa daños entre menores especialmente.

JAIME RIAÑO
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