De Gustavo Petro me gusta que hace el diagnóstico del problema pero de inmediato dice cómo va a solucionarlo.  Diagnostica y formula. Fico por su parte, dice qué, pero no como, y por miedo a la mala imagen del gobierno de Duque – y hasta lo entiendo –  no se atreve a decir que es continuista, como si no hubiese legado que defender.

Por fortuna Petro al explicar el cómo, nos muestra sus cartas que conducen al país a destino apocalíptico, porque nos mete en el bendito juego adanista que tanto practica especialmente la juventud;  creen que el mundo comenzó cuando ellos nacieron, y que nada de lo que se ha hecho anteriormente, vale la pena, por lo tanto hay que destruirlo para volver a construir, cuando construir sobre lo construido sería lo ideal. 

Esa ha sido la estrategia que por lo menos según dicen las encuestas, le ha dado resultado al petrismo.  Ellos que siempre se han quejado de que durante años a través del miedo  nos han llevado a elegir erradamente en las urnas, vienen usando el pesimismo, el fatalismo pretendiendo hacernos creer que en nuestro país todo está mal. El discurso ha sido tan efectivo, que conozco gente que ha levantado a sus hijos en este sistema –  con las fallas que tenga –   haciéndolos grandes profesionales, algunos de ellos hasta burócratas a los que les va muy bien, pero  que alimentados por el odio quieren entregarles el país a quienes han sembrado el resentimiento, y que de llegar a gobernar, lo harán usando ese mismo veneno. 

Con Petro en el poder damas y caballeros, no vamos a hacer un cambio. Con Petro en el poder vamos a comenzar de nuevo porque todo lo que haya hecho otro gobierno, será considerado como basura al estilo de los alcaldes y gobernadores de nuestro país, quienes por supuestamente no perpetuar la imagen de sus antecesores, simplemente deciden no sobreedificar, dejando que el óxido corrompa cualquier legado que hayan pretendido dejar esos mandatarios en bien de su comunidad.

Con Petro en el poder, necesitaremos mil reformas, porque al aspirante del Pacto Histórico, este sistema no le funcionó como alcalde de Bogotá. En esa camisa no cabe Petro, o le queda grande o le queda chica, tiene entonces que mandar a hacer una a su talla, con sus propias reglas que le permitan adelantar procesos a largo plazo, a 12 años mínimo, según lo ha dicho.

Con Petro en el poder ocurrirá que la decepción del pueblo se evidenciará en mínimo seis meses, porque estamos en el país en donde nos gusta crucificar a los mandatarios,  ya que este ahora no tiene tiempo de abrazarnos y hacernos sentir que somos particularmente importantes para él.

 Así el mismo pueblo a lo buen colombiano, ahora odiando a su mesías, saldrán a las calles a exigir resultados prometidos pues no entienden eso de “largo plazo”. Somos una sociedad inmediatista al buen estilo de estos tiempos en donde reina la cultura del ahora.

Pero sin Petro en el poder, nuestras calles seguirán siendo campos de batalla, debido a que la  estrategia del vandalismo acabando con la infraestructura que nos pertenece a todos, se mantendrá. Es la estrategia que siembra más odio, nos llena de pesimismo, aunque estemos nadando en oro, y nos conduce a maldecir a nuestro mandatario.

Así las cosas, no tengo claro a estas alturas si Petro es peor gobernando, o haciendo desde la oposición, lo que siembre ha sabido hacer: ¡ENVENENAR!

Por Limedes Molina Urrego

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