Es el que sabe dónde cae la gotera. Una cosa es cuando se es candidato, y otra cuando se está en el poder, incluso, cuando apenas se es electo. O si no que lo diga Gustavo Petro, y sus ministros. Desde que fue electo, el entrante presidente comenzó a anticipar algunos de sus planes en materia económica, y todo pasa por los impuestos.  Desde siempre ha sido así, desde la época de la colonia, cuando los rebeldes criollos pensaron que, al liberar al país de la corona española, iban a desaparecer los impuestos. No, de ninguna manera. No hay otra forma de sostener el funcionamiento del Estado. Y Petro lo sabe, y parece que lo saben bien sus ministros. No solo José Antonio Ocampo, su ministro de hacienda, lo sabe también Patricia Ariza, designada por el mandatario electo como su ministra de cultura, y quien ya le puso el ojo a la telefonía celular para que pague más impuestos con el fin de sostener los programas de su cartera.

Lo sabe también Carolina Corcho, designada ministra de salud, quien ya le puso el ojo a las bebidas azucaradas.

Faltan los impuestos que propongan el ministro de infraestructura, el de las TIC.

El cambio llegó y comenzamos a vivir sabroso.

Por Limedes Molina Urrego

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