Tiene el apellido de una de las familias más ricas de Colombia, pero de rico solo tiene el espíritu y precisamente su apellido. A leguas se puede observar que lo no que no tiene en sus bolsillos, lo lleva en el corazón, paciencia ante las adversidades y humildad.

Se trata de Rubén Darío Santo Domingo, un humilde ciudadano que desde hace 10 días llegó a Valledupar proveniente de el Carmen de Bolívar, luego de arribar a Colombia desde Venezuela donde vivió algunos años.

Santo Domingo se encuentra en las afueras de la Clínica Alta Complejidad esperando a que su esposa que es atendida en una UCI del centro asistencial, se recupere de una patología cardiaca.

Él todo el día y toda la noche deambula por la parte exterior de la clínica, esperando la recuperación de su compañera de vida.  De ahí no se despega, no solo por amor, sino porque no tiene más  a donde ir, por lo que le toca dormir en cualquier andén de los negocios que se encuentran frente a la clínica.

Vive de la caridad de la gente, de lo poco que le dan para comer algo mientras puede devolverse a su Carmen de Bolívar donde reside con su esposa. Desde que llegó viste la misma camiseta, el mismo pantalón y las mismas chancletas, por lo que si alguien de buena voluntad quiere donarle algo, vendría como caído del cielo.

Por Daniel Ramírez

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