Con la frase de batalla que encabeza el titular, los comerciantes a lo largo de la historia han patentado de manera coloquial cualquier modalidad de emprendimiento, esto para significar que lo tienen todo en su haber, hay otra que le es muy similar y es; “pregunte por lo que no vea”. Que esto se de en el ámbito de los negocios es plena prueba de la recursividad de nuestros comerciantes por brindarles lo mejor a sus clientes.

Pero para la vida en sociedad, se hizo una separación consensuada de los roles que los integrantes de la misma desempeñan en los distintos campos, conocemos todos al menos de manera superficial la división de los famosos cuatro poderes que la integran; el poder político, el económico, el de los medios y el de la iglesia. Estos se controlan entre sí, por ello, en una sociedad equilibrada, los mismos se encuentran separados para evitar abusos, y una sociedad madura los vigila.

Sin embargo, dicho equilibro en el departamento del Cesar se rompió hace una década con la llegada del Clan Gnecco al poder, y hoy después de ese tiempo prolongado padecemos los efectos catastróficos de la concentración de los distintos poderes, es evidente que tienen el poder político, no solo en lo departamental, sino que además cuentan con una bancada de congresistas arrodillados a sus sórdidos y mezquinos intereses, y los integrantes de la asamblea departamental complementan la sinfonía siniestra que hunde cada vez más al departamento en el atraso y la pobreza.

Pero la intención de este artículo no es poner en conocimiento de la sociedad cesarense lo que ya todo el mundo sabe, sino develar lo que aún se desconoce o que sabiéndolo pocos nos atrevemos a denunciar, y es que este clan, ha concentrado el poder económico en desmedro de los empresarios y comerciantes de toda la comarca, prueba de ello es que hoy el departamento para algo tan sencillo como los eventos que realiza la gobernación o las distintas entidades gubernamentales en el territorio, compra el agua y la hidratación a una empresa propiedad de la familia Gnecco. Sí, así como están leyendo, aquella empresa de agua que era propiedad de una señora de apellido Maya, ósea que ellos gobiernan y se atienden los eventos del gobierno, cerrando las puertas a que cualquier otra empresa que comercialice el líquido pueda hacerlo.

La cosa no termina ahí, para dichos eventos, el tiraje publicitario es impreso en una moderna máquina propiedad de ellos mismos, ubicada en la carrera 12. El dinero sale de las arcas del Estado directo a sus bolsillos, y todos los amigos de las tipografías ubicadas en la 17 que vivían del comercio publicitario han visto mermadas ostensiblemente sus ganancias hasta el umbral de la quiebra, porque además de quedar por fuera de toda la publicidad impresa del gobierno, también lo están de aquellas bonanzas que les representaban cada dos años los procesos electorales ya que el 90% de los candidatos a los distintos cargos de elección popular son financiados por esa casa política, de tal suerte que dentro de los compromisos de campaña se pacta la entrega de publicidad, de allí se explica la invasión visual tipo nazi que da la sensación de triunfo a esos candidatos, pero que lastima de muerte a los que históricamente han dedicado a esta actividad, pues prácticamente nadie los contrata.

En materia de medios de comunicación, tienen el 49% de Maravilla Estéreo, y controlan directamente un par de emisoras más, usándolas como aparato de propaganda para manipular la opinión de los cesarences respecto a sus fatídicas administraciones y manejos oscuros, aparte de presionar con la pauta los medios de comunicación restantes, por ello, es muy difícil ver algún medio cuestionando las actuaciones de los Gnecco en los distintos cargos públicos que detentan. Por ejemplo, nadie dijo nada respecto a la posición gobiernista de José Alfredo, Didier, Eliecer, Cristian José, Chichí y Ape Cuello, en la fallida reforma tributaria, apoyando al ejecutivo nacional en las iniciativas de Fracking o por ejemplo en la moción de censura contra el ministro de defensa o la promovida contra Karen Abudinen, las cuales votaron negativamente,  mejor dicho “abudinearon” a sus electores sin que nadie diga nada en los medios oficiales, ya que controlan los medios a su antojo y conveniencia.

Otro renglón social copado por este clan es el de la construcción, sin ser constructores adjudican el contrato directamente sin importar el monto, lo ejecutan y le suministran los materiales, para esto último tienen cantera propia, aunque los productos sean de pésima calidad, sino miren como han cambiado por lo menos cinco (5) veces los adoquines del centro histórico de Valledupar, sin que la obra haya sido inaugurada oficialmente, que dicho sea de paso el proveedor de los mismos es GEICOR de Jorge Camilo Gnecco, que posa como amo y señor, aunque sus productos sean de mala calidad, se le puede observar en las reuniones de las veedurías que propicia la gerencia nacional de la Contraloría, veedurías que se hacen los de la vista gorda, como lo indica la evidencia.

También se encuentran en la oferta gastronómica de la comida gourmet, con restaurantes como Taypa y tratan de abrir uno de comida de mar diagonal al más prestigioso que tiene Valledupar en ese sector. ¿será que también piensan quebrar a los restaurantes? ¡Sería el colmo!.    

Para controlar del todo los cuatro poderes, les resta que el obispo o los pastores de las iglesias cristianas se apelliden Gnecco o les juren lealtad eterna, y que empiecen a usar los pulpitos como elemento persuasivo de la conciencia social y de esta manera controlar los ámbitos, político, económico, comunicacional y religioso. De tal suerte que puedan decir a boca llena que tienen todo en su haber desde una aguja hasta un avión, así los demás mueran de hambre o se sometan a la afrenta de bajarles la cabeza para ser tenidos en cuenta, no se necesitan dos dedos de frente para entender la crisis económica que afronta el departamento, sin dejar de lado el pésimo manejo político que tiene al Cesar ocupando titulares de vergüenza en la prensa nacional, tiene su origen en la concentración indebida del poder en cabeza de una sola familia.

La solución está en manos de los cesarences,  y esta es salir a votar masivamente en contra de este clan derrotando esa estirpe siniestra, rompiendo así las cadenas de la esclavitud moderna impuesta por los Gnecco y sus aliados.

Por: Luis Fernando Padilla 

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