Cuando hoy se bañe, si es que ya no lo hizo, usted usará jabón, tal vez champú. Cuando se suba a su vehículo, al taxi, a la moto, usted usará gasolina. Cuando llegue a su oficina, se sentará en una silla y usará un escritorio. Tal vez, usará un bolígrafo, y si no prenderá su computador. Antes deberá haberse vestido, se habrá lavado los dientes, se habrá puesto su reloj, se habrá maquillado. En fin. Todo lo rutinario que hace uno como ser humano.

Si, rutina. Es algo que hacemos todos los días. Y todos los días, en su vida está la gasolina, está el carbón. Todos los días en su vida está presente la minería. Esa misma que se intenta satanizar. Esa minería que queremos acabar, porque añoramos ser como antes, en el jardín del Heden, donde la minería no existía porque Dios nos daba todo en la boca.

Lo de ayer en Valledupar, en La Jagua de Ibirico, en Ciénaga Magdalena fue histórico. La gente salió a respaldar a las empresas mineras, a la actividad minera como tal. Un mensaje claro al gobierno nacional. Un mensaje que no puede obviar el gobierno.

Si las mineras se van de Colombia, el Cesar, el departamento donde vivimos, sufrirá las consecuencias más que cualquier otro territorio. El PIB de nuestro departamento  depende de la actividad minera. En 2021 el 27.7 por ciento del PIB fue jalonado por la minería para nuestro departamento, que dicho sea de paso aportó el 4.1 por ciento al producto interno bruto del país.

El año pasado por ciento, la multinacional Drumond, su producción representó el 52-3 por ciento.

Todas esas cifras están bajo amenaza y las cifras antes señaladas, más muchas más que usted mismo puede googlear, debería llevarnos a reflexionar si vale la pena que nos suicidemos económicamente hablando, cuando estamos adportas de una recesión económica, que con la que nos espera el 2023.

Cargar artículos relacionados
Cargar mas en Opinión

Puedes leer.

Comenzó el corre corre

Comenzó el corre corre. Todos queremos tener el ultimo iPhone, la camisa de moda, los zapa…